No se cuantas veces lo habre visto hacer ese tiro. No entiendo cual debe ser la facinacion que siente su corazon y su cerebro al impulsar la pelota con el empeine exterior de su derecha desgastada por el paso de los años. Evidentemente el efecto de la pelota girando sobre su propio eje proyectando, a veces, una parabola descorcertante, produce en El un efecto adictivo que no pudo superar con los años.
De chiquito me acuerdo verlo patear penales, sacudir las paredes de la cocina con ese tiro que es su arma secreta, y batir casi todas las noches a mi hermano que recien empezaba a probar lo que era atajar. Ese golpe secreto, ese shoot sorpresivo, por años fue tambien mi tiro preferido, ningun arquero cabal esperaba un tiro tan sorprendente y repentino de parte de un pendejo de 10 años, y me permitio el reconocimiento de mis amiguitos de la escuela.
Creo que fue su primer legado, una pequeña herencia que trasmitio a sus hijos y que aun sigue enseñando a los niños que les queda.
Aun con el cuerpo cansado y la cabeza saturada, mientras sus vastagos mayores y menores aun patean esta vez contra la pared del quincho, cada vez que la pelota se va larga, jamas la va a devolver con la mano, siempre intentara su tres dedos interminable.